Tres argentinos y una búsqueda: improvisar, escuchar y habitar el escenario
En los últimos meses algo curioso ha pasado en mi camino actoral: Argentina se me apareció tres veces.
Tres maestros. Tres enfoques distintos. Una misma raíz: la presencia.
Han sido meses intensos de formación en actuación, la improvisación y el clown. Meses de volver a ser principiante, de equivocarme en público, de reírme de mí mismo y de entender que el escenario —como la vida— no se controla, se habita.
Omar Galván y el arte de improvisar con técnica
Mi primer acercamiento formal a la improvisación fue con Omar Galván.
Yo creía que improvisar era simplemente “inventar algo en el momento”. Y sí… pero no.
En su taller entendí que la improvisación también tiene estructura, técnica y entrenamiento. Durante tres días —de cinco a ocho de la tarde— nos sumergimos en ejercicios para aprender a reaccionar con rapidez, escuchar al compañero y, sobre todo, aceptar lo que sucede en escena.
Porque en impro, si propones algo… ya está. No hay marcha atrás. Lo tomas y ves cómo lo sostienes.
Después del taller tuve la oportunidad de ver dos formatos en vivo. Un match de impro, esas “guerritas” entre equipos donde el público propone y los actores construyen en tiempo real. Y luego La Banca, donde una simple banca en medio del escenario se convierte en el epicentro de historias que transcurren desde la mañana hasta la noche, en un parque, en una playa o donde el público decida situarla.
Ahí entendí algo poderoso: la creatividad necesita libertad, pero también entrenamiento.

Facundo Giménez: menos es más
Después llegó la intensidad.
Dos días completos, de nueve de la mañana a seis de la tarde, con Facundo Giménez, clown del Cirque du Soleil.
Facu nos habló de algo que parece sencillo, pero es profundamente complejo: escuchar.
Escuchar al público.
Escuchar al compañero.
Escuchar el silencio.
Muchos ejercicios físicos, otros que parecían meditaciones activas. No era “hacer por hacer”. Era aprender a estar.
Ahí confirmé algo que me marcó: menos es más. En clown, un pequeño gesto puede provocar más risa que un gran despliegue exagerado sin intención.
Tuve la oportunidad de montar un pequeño acto con Daniel Lemus: un vampiro tímido y una damisela más bien dominante. Al final, ella lo muerde a él, él se transforma… y termina descubriendo que aquello que quería conquistar no era lo que creía.
Ridículo, absurdo, vulnerable.
Y profundamente liberador.

Tato Villanueva y la exageración consciente
El tercer argentino en cruzarse en mi camino fue Tato Villanueva.
Gracias a una beca del gobierno de Zapopan pude tomar su taller en el Centro de Artes Circenses Zapopan. Tres días más. Más juego. Más riesgo.
Tato trabaja mucho la exageración, la parodia y la graduación de energía: del nivel 1 al 20… hasta el 100. Aprender a subir el volumen escénico conscientemente.
También hicimos ejercicios de coordinación y de exploración corporal: ¿cómo se mueve tu cuerpo con un viento suave? ¿Y con un huracán? ¿Cómo es el fuego de un cerillo? ¿Y el de un incendio?
Parecen juegos, pero son herramientas para ampliar el lenguaje corporal. Para expresarte cuando las palabras no son necesarias.
Tuve la oportunidad de ver su show Un mal perdedor. Casi una hora sin hablar. Solo sonidos en falso alemán, expresiones, ritmo, interacción con el público.
Y funciona.
Porque el clown no necesita discurso. Necesita verdad.

Lo que me estoy llevando de todo esto
Hay algo curioso: tres argentinos, tres miradas distintas… y una misma enseñanza.
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Si ya estás en el escenario, disfrútalo.
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Si propones, sostén.
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Si no funciona, improvisa otra cosa.
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Escucha antes de actuar.
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No tengas miedo de verte ridículo.
En mis martes de teatro empiezo a notar el cambio. La improvisación ya no me paraliza. Entro más rápido a proponer. Disfruto más el proceso. Me equivoco con menos miedo.
Y eso, más allá del escenario, es una herramienta de vida.
Improvisar no es desorden.
Clown no es payasada.
Actuar no es fingir.
Es estar.
Y si algo me han recordado estos meses es que la presencia —en escena o en la vida— es un músculo que se entrena.